Desde acá abajo (I)
Desde mi estadía en San Telmo, la vida porteña tiene un sentido diferente al que viví en mi estancia en Palermo. En las calles circundantes no se aprecia el movimiento acelerado de otras zonas más concurridas de la urbe. El ambiente exterior inmediato es lúgubre, pero no por ello menos encantador. Camino cada día al centro donde enseñamos, y cruzando las Avenidas Belgrano, Avenida de Mayo (mirando a mi izquierda tengo el Obelisco a dos cuadras, a la derecha la Casa Rosada a unas cinco), y después Corrientes me siento como un flaneur. Parada obligatoria en un café de elección caprichosa o azarosa, con sus medialunas correspondientes. Trabajo, y paseos breves entre multitudes de gente que arrollan cuanto pasa en su camino.
Dejo una breve instantánea de nuestra visita hoy con algunos de los chicos a la ciudad de La Plata, la capital de la Provincia de Buenos Aires, a una hora al sureste de la ciudad de Buenos Aires. Como puede apreciarse, la alegría les embarga frente a la catedral más alta de todo el continente americano (con 111 metros).
Dejo una breve instantánea de nuestra visita hoy con algunos de los chicos a la ciudad de La Plata, la capital de la Provincia de Buenos Aires, a una hora al sureste de la ciudad de Buenos Aires. Como puede apreciarse, la alegría les embarga frente a la catedral más alta de todo el continente americano (con 111 metros).
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