Redescubrir a Dante en Buenos Aires
La semana pasada fuimos a visitar la Basílica de San Francisco de Buenos Aires. Ya desde 1583 Juan De Garay (el fundador de Buenos Aires en su segunda fundación) le otorgó a la orden franciscana la manzana donde se encuentra, siendo por lo tanto uno de los primeros edificios de la ciudad. En 1911 el arquitecto alemán Ernesto Sackman rehace su estructura ofreciendo la actual imagen de estilo barroco bávaro. Entre las figuras insertadas en la renovación se halla la imagen central de la fachada principal donde aparecen cuatro personajes: Jesucristo en el centro, el poeta florentino Dante Alighieri a la izquierda (desde el punto de vista del que visualiza el conjunto), y a la derecha posan el pintor Giotto y Cristóbal Colón. La selección no es fortuita: todos ellos estaban asociados a la orden franciscana, miembros de la tercera regla o regla seglar.
Pero Dante tiene un lugar selecto más important en la capital argentina. Obsesionado con conservar las cenizas de Dante, Luis Barolo -que llega a Buenos Aires en 1890- encarga al arquitecto Mario Palanti la construcción del Palacio Barolo, que se encuentra totalmente inspirado en la Divina Comedia. Barolo, al observar la realidad bélica europea de principios de siglo (con la Primera Guerra Mundial) pensó que Europa sería destruída, y quería rescatar de esa hecatombe los restos del poeta, que serían conservados en el centro del edificio (éstos, sin embargo, nunca llegaron a Buenos Aires, y se conservan en Rávena, Italia, donde murió).El edificio se contruyó en solamente cuatro años, de 1919 a 1923, constando de 22 plantas y 100 metros de altura. 100 son los cantos de la obra, y 22 los versos que tiene cada canto de la Divina Comedia. Como la obra, el edificio se divide en tres partes: infierno, purgatorio y cielo. Desde su mirador o faro, uno puede contemplar las mejores vistas de Buenos Aires. ¿Un faro en el centro de la ciudad? Sí. Como símbolo de Dios. Y además, se construyó una copia algo más alta en Montevideo, con otro faro, con el objetivo de que ambos faros, desde uno y otro lado del Río de la Plata, dieran la bienvenida a los inmigrantes que llegaban a estas tierras. Por los malos cálculos de la curvatura de la tierra, este objetivo es imposible de cumplirse, pero si bien no logran comunicarse ambos faros por la distancia, sí que puede verse Colonia del Sacramento (en Uruguay) desde el mirador del faro.
Una visita obligada para el visitante. Gracias a Miqueas Thärigen, el magnífico guía que se dedica a mostrar el edificio dos veces por semana -ya que su bisabuelo fue el director del edificio en el pasado-, por la magnífica información que nos dio.Labels: Argentina, historia, literatura



2 Comments:
Hola Marcos, me ha gustado mucho lo de Dante. Lo he leido mientras escuchaba a Gardel cantando Volver!
Saludos, ya me regreso a Chambana.
zoe
No tiene mucho que ver con la temática de este post tuyo, pero si que algo tiene que ver con la temática general de este blog, y es que un amigo mío ha posteado una cosa simpática acerca de los profesores, en este caso de informática.
Mira, si quieres...
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