Este año, quizás el primero en algún tiempo, no voy a regalar ningún libro por el 23 de abril (voy a regalar otros pero más adelante, y llegan con retraso por algunos regalos debidos). Muchos años el Día Internacional del Libro coincidía con clase, y sorteaba un libro entre mis estudiantes, y otros simplemente regalaba aleatoriamente a algún amigo. Pero si tuviera que regalar alguno, podría ser de los que han marcado algunas etapas de mi aventura literaria...
1. Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. 2. En el último azul (Dins el darrer blau), de Carme Riera. 3. Selected Poems, Edición Bilingüe de Pablo Neruda. 4. Ética para amador, de Fernando Savater. 5. Las Personas del Verbo, Jaime Gil de Biedma. 6. Robinson Crusoe, de Daniel Defoe. 7. Huckleberry Finn, de Mark Twain. 8. Credo. El Símbolo de los Apóstoles explicado al hombre de nuestro tiempo, de Hans Küng. 9. The Rape of the Lock, de Alexander Pope. 10. Cuentos de amor, de locura y de muerte, de Horacio Quiroga. 11. La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes. 12. Confesiones de un vampiro (Interview with a Vampire), de Anne Rice. ...
Por supuesto que esta lista es demasiado ecléctica, pero debería ampliarse con lecturas contemporáneas que mis ocupaciones actuales no me dejan realizar. Tras esta lista, acepto las sugerencias del lector para mi biblioteca. Anímese a dejarme una nota sobre ese libro que debería haber leído y seguro que aún no lo he hecho. Gracias.
Mañana, 23 de abril, es el Día Internacional del Libro. Hoy, mientras tanto, nos sorprende la noticia de que en tal fecha saldrá a la venta una edición bilingüe en castellano y catalán del poema gauchesco por excelencia, El Martín Fierrode José Hernández. Éste fue publicado en Argentina en 1872, y tuvo tal éxito que Hernández decidió escribir una segunda parte publicada en 1879, La Vuelta de Martín Fierro (de ahí, ha llegado a conocerse la primera parte como "La ida").
Según nos dicen en La Voz, el poema ya fue traducido al catalán en 1936 (al tiempo que estalla la Guerra Civil española), por un catalán emigrado a Argentina, Enric Martí i Muntaner. Lo que esperemos que no confunda el público catalán a este payadorcon un payés, pues nada -o poco- tienen en común.
En cuanto al Día Internacional del Libro(23 de abril). En España es costumbre regalar un libro a los amigos o familiares. En Cataluña, a este día se le conoce como la Diada de Sant Jordi, y además del libro, regalan una rosa (un detalle lindo, realmente). Se suele decir que el 23 de abril de 1616 murieron los dos grandes genios de la literatura de la época: Cervantes y Shakespeare. Realmente debe tenerse en cuenta que a pesar de ser la misma fecha, no se trata del mismo día. Cervantes murió el 22 de abril (fue enterrado el 23) del calendario Gregoriano que seguimos usando y adoptado por los países católicos en 1582; Shakespeare murió el 23 de abril del calendario Juliano, que coincidiría con el 3 de mayo del Gregoriano. Es decir, que Shakespeare murió 11 días después de Cervantes, y ninguno el 23 de abril según el calendario actual.
Dicho esto, animo a todos a visitar la página que El País dedica este año al Día International del Libro, pues diferentes escritores ofrecen interesantes recomendaciones de lectura, así como para regalar en este día (mañana añadiré yo mis breves recomendaciones):
# Carlos Ruiz Zafón recomienda "cualquiera de Joyce Carol Oates." # Julia Navarro "La Carretera" de Cormack McCarthy y "La Ciencia y la Vida" de José Luis Sampedro y Valentín Fuster. # Antonio Gamoneda regalaría "Concierto barroco" de Alejo Carpentier. # Alberto Vázquez-Figueroa, "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez # Javier Reverte, "La Carretera" de Cormack McCarthy. # Ignacio Martínez de Pisón, cualquier novela de Anne Tyler. # Maruja Torres, "uno que tratase sobre Oriente Próximo." # Vicente Molina Foix, "Los penúltimos" de Javier Montes. # Juan José Millas se atreve con "Madame Bovary" de Gustave Flaubert. # Adolfo García Ortega, "2666" de Roberto Bolaño. # Lucía Etxebarría, cualquiera de David Lodge o Margaret Atwood. # Montero González, "Críticas acompasadas" de Clandestino Menéndez. # Jordi Sierra i Fabra, cualquiera de Jordi Sierra i Fabra (es decir, se regalaría a sí mismo; acto, por otro lado, muy generoso ese de regalarse a uno mismo). # Isabel Pérez Montalbán, "Poemas humanos" de César Vallejo. # Vicente Luis Mora, "Fiebre de Guerra" de J. G. Ballard. # Fernando Lalana, quizá una novela de Francisco González Ledesma. # José Ramón Ayllón, "Autorretrato con radiador" de Christian Bobin. # Luis Alberto de Cuenca, una novela de Javier Pérez, "La espina de la amapola." # Julián Rodríguez, "El maestro" de Regalpetra o "Biografía de Leonardo Sciascia" de Matteo Collura. # Quim Monzó, "Bestiarium gastronomicae" de Gyula Madarasz, Andoni Luis Aduriz y José Belmonte. # Rafael Chirbes, un libro como "El negro del Narcissus" de Conrad; "Las doce sillas" de Illie y Petrov, o "Tirant lo Blanc," de Joanot Martorell. "¿o por qué no Los papeles del Club Pickwik, Tom Jones, El barón rampante y Tristram Shandy?"
Cualquier personaje ajeno a la jerga juvenil española de hace unos pocos años, quedaría atónito ante esta frase, de la que quizás apenas distinga el término "colega." Esta cómica expresión fue típica de una época allá por mitad de los 90 entre algunos jóvenes, que bien pertenecían a una determinada tribu urbana, o simplemente la usaban como imitación de ésta.
Chachi piruli
El termino "chachi" (ya en desuso) significa "bien/bueno/excelente." - Vamos a la playa esta tarde - ¡Chachi!/¡Qué chachi!
El DRAE lo deriva de "chanchi," aunque jamás la he oído con esa forma. En la actualidad apenas se usa, y queda infantilizada; habiendo dejado paso a palabras como "guay."
Desconozco por completo el origen del añadido piruli. Pero la expresión siguió creciendo con dos añadidos o versiones: A) Chachi piruli, dabuti colegay B) Chachi piruli, Juan pelotilla. Nótese la importancia del cambio en la secuencia rítmica entre una y otra (una secuencia silábica de 5 + 6 en la primera, versus un 5 + 5 en la segunda).
A) Dabuti colega
"Dabuti" es un término sinónimo de "chachi" y "guay," pero mucho más en desuso. Igualmente, mientras "chachi" tiene connotaciones infantiloides, "dabuti" se mantiene como término asociado a determinadas tribus urbanas más creciditas; y desde las que irradian coloquialismos como "tronco" como sinónimo de "tío" o "colega."
"Dabuti" o "Dabuten" (según el hablante prefiera pronunciar) se debiera escribir realmente como "de buten" que el DRAE califica como vulgarismo: 1. loc. adj. vulg. Excelente, lo mejor en su clase. U. t. c. loc. adv. Si bien hay quienes piensan que "buten" proviene del alemán "gut" (bueno), lo cierto es que se trata de una voz caló (del romaní, el lenguaje de los gitanos). En su Vocabulario Palentino Etimológico, F. Roberto Gordaliza Aparicio lo define como
DABUTEN: (Der. del caló bute < romanó but ‘mucho’). loc. adv. A lo grande, en cantidad: ¡Había dabuten, oye! Se trata de una palabra gitana que en Palencia se alterna con ambuten* y embuten*
Para aquellos que desconocen la importancia que ha tenido el lenguaje caló (gitano) en el castellano y jergas de la España actual, pueden observar la siguiente lista (donde se incluyen conocidos y usados términos como camelar, chalado, chungo, ligar, molar). De hecho, el término "chachi" procede igualmente del "chachipén" (realidad) caló.
"Colega," además de la acepción como "compañero" al mismo nivel o rango profesional, es aceptado coloquialmente como sinónimo de "amigo, compañero" (y para nada está en desuso, sino que resulta una voz muy viva). Así, cayendo en ambigüedades, alguien podría decir que ha visto a "un colega del trabajo," sin saberse si el susodicho es considerado por el hablante como simplemente compañero sin más, o si llega a considerarlo dentro del rango de amigo.
B) Juan Pelotilla
Este señor es un gran conocido de media juventud española, y sin embargo, se desconoce el origen de su aparición, pues solamente se le menciona dentro de esta curiosa expresión. He encontrado, sin embargo, derivaciones menos usadas como "Juan Piruleta."
Se anima a cualquier lector a dejar sus versiones y conocimientos de esta coloquial expresión.
_______________________________________ Para términos de la jerga y argot castellano de algunas décadas atrás, sugiero la consulta de, por ejemplo, el Diccionario del pasota de Julen Sordo Yale. Editorial Planeta. Barcelona, 1979, 2ª ed.
Durante más de 10 años se sentó a su lado en casi cada desayuno. La niñez dio paso al comienzo de la juventud truncada por la falta de recuerdos. La risa y entretenidas charlas sentados en el portal en las tardes de verano dejó paso a un cuarto vacío, y una casa deshabitada. La conversación se convirtió en un fantasma enclaustrado entre un pasado remoto y un presente en extinción.
- ¿Qué hacéis aquí? - Hemos venido a visitarte - No encuentro a mis hermanos. - Bueno, luego los llamamos. Tú no te preocupes que luego vienen - ¿Y mis padres? - Vendrán después quizás. Ahora no podían. ¿Has visto esta cosita tan bonita? Dale un besito - Sí, que guapa. ¿Y ésta de quién es? - Es la hija de la Carmen. - ¡Y mis hermanos me estarán buscando! - No te preocupes, que luego vienen. - Van a estar preocupados, y yo aquí [...] ¿Y esta cría de quién es? - De la Carmen - ¿De qué Carmen? Ay, ¡que mis padres me estarán buscando! - Es tu nieta. La pequeña de tu hija Carmen.
Nunca unas palabras dolieron tanto a quienes las escuchaban como rutina.
Cualquier lengua tiene una infinidad de palabras que no llegamos jamás a usar. La repetición del limitado espectro de nuestro vocabulario las hace, sin embargo, aparentar minimizadas, escurridizas, portátiles, o de bolsillo.
Un curioso anuncio del DRAE, el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, no solo nos recuerda que nuestro idioma tiene 88.431 palabras (en el 2006, antes de la masiva ampliación realizada en el 2007 y de la que hablaré en otro momento), sino que nos insta a usarlas. Aunque visto lo visto, dan ganas de cambiarse de idioma.
Hoy tuve la oportunidad de conocer a una magnífica persona en la oficina de estudios internacionales, el Profesor Dale Gardner, quien está poniendo todo a punto para nuestra partida a Argentina, y cuya ayuda y efectividad han sido sobresalientes. He de anotar que la Prof. Carolina Rocha y yo estaremos a cargo de un grupo de 17 estudiantes de español en Buenos Aires desde el 19 de mayo hasta el 12 de junio.
Al entregarme para firmar una carta documentativa sobre algunos datos del viaje en mi papel como profesor asistente en el viaje a Buenos Aires, el Prof. Gardner anotó, por error, "Firma del estudiante." Esto llevó a una breve pero deleitable discusión sobre nuestra posición intermedia: ni somos estudiantes, ni somos profesores, pero somos lo uno y lo otro. Somos todo sin serlo; ya dejamos atrás nuestra jovial estadía universitaria, pero seguimos en el limbo del campus añorando llegar a esa titulación que nos librará por siempre de la cuerda que nos sustenta, y que solamente unos pocos rompen antes de caerse al vacío. Existe, además un término horrorífico para aquellos que estamos más avanzados en el programa doctoral: Somos los ABD (All but Dissertation). Todo PERO, Todo MENOS, Todo EXCEPTO. Un todo negado; peor que la nada misma; es el anhelo del todo.
Hace unos meses el New York Times publicaba un artículo ("Exploring Ways to Shorten the Ascent to a Ph.D.") en el que se afirmaba que el estudiante medio tarda 8.2 años en completar un doctorado, y que en educación esa cifra aumenta hasta unos vertiginosos 13 años. Es por ello que universidades como Princeton están estudiando formas de hacer que los estudiantes puedan graduarse antes.
8.2 años en el limbo. Suspendidos. Sostenidos por finos hilos en pleno centro: de manera general poco reconocidos por nuestra labor como enseñantes, pobremente remunerados por nuestra condición de "todavía" estudiantes, y sin acceso al mínimo sentimiento de compañerismo porque "aún" no somos profesores. Claro que estos datos siempre dependen del individuo, del departamento, de la universidad...y pueden ser (relativamente) mejores, o ir (terriblemente) a peor.
No hace mucho, explicando las metáforas y símiles en el aula de composición, hablaba del aula como un barco en el que el capitán guiaba a sus marinos a llegar a tierra de manera exitosa. No era una comparación aleatoria; proviene de una escena de la película que más me marcó en mi época de secundaria: El Club de los poetas muertos(Dead Poet´s Society, 1989), con Robin Williams en el papel del profesor John Keating, quien inspira a toda una clase a concebir el estudio literario desde una nueva perspectiva, a la vez que apreciar el lenguaje con una comicidad innovadora.
Hay dos momentos de esa película que son realmente inspiradores desde el punto de vista de un estudiante, a la vez que engloban una mezcla de provocación y encanto: Uno, cuando todos se ponen encima de las mesas mientras el Prof. Keating les dice lo que deben sentir al leer literatura; otro, cuando les saca de clase para hablarles del concepto de Carpe Diem, y comienza recitando los versos de Walt Whitman....Oh captain, my captain...
Oh capitán, mi capitán. ¿Y por qué nos cuesta a veces convertirnos en ese ser inspirador?
Muchas veces me dedico en clase a explicarles a mis estudiantes sobre el acento del sur de España, de donde yo procedo, y las cuestiones de las "eseS" que jamás existieron o las palabras que pronuciamos a medias. De manera graciosa siempre les digo alguna frase en mi dialecto murciano, y apenas se enteran de nada (pobrecitos), pero se ríen mucho porque les hace gracia. Po ná, quehque no tó van a sé claseh normaleh; abién é güeno divertirse una miaja.
El caso es que me acabo de acordar de los simpáticos TOI de las pegatinas de Bollicao (Bollicao era un dulce tipo bizcocho con cacao por dentro), y cómo reflejan de alguna forma el habla simpática y jovial, graciosa y cariñosa que no solamente se refiere a determinadas zonas de España (y quizás latinoamérica), sino también a sectores jóvenes. Van aquí algunos relacionados con los temas de este blog:
Y las traducciones: Toy cateao: Estoy cateado > He suspendido (el examen, el curso) Toy tudiando: Estoy estudiando Toy infomatizao: Estoy informatizado Toy gobiao: Estoy agobiado
Si quieren ver más ejemplares de estas pegatinas que marcaron a toda una generación de españoles allá por finales de los 80 o principios de los 90, pueden verlas aquí, aquí, y aquí.
El Simposio tendrá lugar los días 17 (en UCLA) y 18 (en USC) de abril de 2008. Para una lista de ponencias puede acceder aquí. Entre los participantes estarán Daniel Link, Alejandra Laera, Dianna Niebylski, Jens Andermann, y Martín Kohan. Un plantel de lujo que voy a perderme. Copio acá la imagen del simposio tomada del blog de Daniel Link.
Hace algún tiempo, comentaba las muchas tareas que debe realizar un profesor de idiomas, la mayoría de las cuales se referían a la acción de entretener. Pues bien, el New York Times se cuestiona en un artículo la función del profesor, afirmando que su labor a pasado de impartir conocimiento a entretener. Para ello, el artículo en cuestión ("The Professor as Open Book") ofrece ejemplos de cómo el profesorado actual ofrece todo tipo de información sobre su vida personal (fotografías familiares, libros que lee o le gustan, canciones favoritas...) en medios como sus blogs o websites.
Disiento en algunos aspectos sobre el artículo, pues se centra en el hecho de que la persona que escribe ese blog o pone esas fotografías es un profesor, y no una persona como cualquier otra en una era tecnológica. Bien es cierto que muchos, como yo mismo, tenemos esos recursos en nuestra propia web académica, pero yo no escribo un blog por entretenimiento de mis alumnos, o para que me conozcan más. Conocerán quizás un poco de lo que leo y lo que pienso. Pero como he comentado en los días anteriores, casi ninguno de ellos lee blogs. Por otro lado, bien es cierto que podemos usar Picasa para fotografías, Youtube para videos, un blog no insertado en nuestra web departamental, etc...pero una pequeña búsqueda en Google lo soluciona todo. Y no por ser profesores vamos a evadirnos de la era digital que sí, la usaremos como herramienta educativa, pero también, fuera del aula, como herramienta personal.
Volviendo al artículo, su tono parece criticar que los profesores quieran acercarse a los estudiantes, o parecer más humanos, ¿normales?, al poner al alcance de todos un conocimiento de si les gusta pescar, o qué hicieron el fin de semana pasado. Y como no, usa el ejemplo de Facebook. Pocos profesores que yo conozca tienen una página de Facebook, y las hay desde aquellos que las hacen para parecer "guay", "cool", "chévere," "de buena onda" ante los estudiantes, hasta los que la han hecho por saber de qué va pero les trae sin cuidado, y los que realmente la tienen por uso personal y contacto con otros colegas y amigos (no enfatizados en los estudiantes, pero si les añaden, bienvenidos sean).
En cuanto a los estudiantes graduados que enseñan, casi todos tenemos una página, y tampoco lo hacemos porque los alumnos nos vean mejor, simplemente porque vivimos en la misma era tecnológica que ellos. Personalmente, creé una página de Facebook por mis alumnos hace tiempo, e inserté fotografías, información de viajes, lecturas, intereses, etc... Recientemente la he eliminado solamente porque ya comenzaba a horrorizarme esa página por lo impersonal que llega a convertirse (odio que una persona me escriba un mensaje y si me ve en un pasillo le de miedo saludarme). Una regla importante que tenía era no aceptar las invitaciones de estudiantes a los que estaba enseñando en ese momento para que vieran mi perfil. Cordialmente les contestaba que al finalizar el semestre les añadiría. Exactamente porque como dice un profesor en el artículo "El profesor ya se humaniza en la presencia ante los estudiantes, no necesita todo lo demás."
La distancia entre profesores y alumnos es algo cuestionable en términos individuales, y es útil saber trazar las líneas de separación entre unos y otros. Pero el aprendizaje exitoso se realiza no en base a si conoces más o menos detalles de la vida privada del profesor, sino en base a si existe una relación "personal" (no interactiva) cálida y de confianza. Lo demás, es mera decisión personal, y puede jugar a favor o en contra tuya. Todo dependerá de los límites autoimpuestos.
Esta semana tenemos como tarea en mi clase de Span 232, el curso de Community-Based Learning "Spanish in the Community", escuchar un programa de audio sobre la importancia de los blogs en el mundo hispano(link a audio).
En clase, tanteando el terreno, me sorprendí que solamente 4 estudiantes de 20 han blogueado alguna vez, y siempre en relación con sus estudios en el extranjero, cuando necesitaban dar noticias de sus andanzas a muchas personas a la vez y no querían usar el correo (quizás porque el blog permite insertar fotografías, comentarios, etc...). Igualmente, los que leían blogs era porque sus amigos que estaban fuera tenían algún blog con noticias. Es decir, se limitaban al uso personal del blog.
Desde que he creado este blog, he leído centenares de blogs sobre literatura y educación, especialmente en la secundaria en España, que parece se han adelantado mucho en su preocupación por la inserción de las nuevas tecnologías. Es una lástima que los estudiantes no usen los blogs de una manera más activa, en su realización y su participación como lectores y comentaristas. ¿No estábamos ya totalmente inmersos en la web 2.0 y en el momento de cambio a una nueva etapa?
Es cierto que he visto muchos blogs comenzados en las aulas con grandes esperanzas y que acabaron abandonados a los pocos meses o incluso semanas. Para crear un blog participativo en el aula, hace falta que los estudiantes tomen una responsabilidad en el contenido, pero también hace falta conseguir lectores más allá del espacio del aula, para que vean que su resultado tiene algún tipo de efecto fuera de ese espacio.
Necesitamos conectar el mundo académico con el no académico.
Hoy, primero o uno de abril, es el día de April Fool's Day, día en el que en Estados Unidos se gastan todo tipo de bromas de manera similar al Día de los Santos Inocentesespañol e hispanoamericano (que coincide con el 28 de diciembre).
Ambas celebraciones derivan de contextos remotamente diferentes:
_ El día de los Santos Inocentes (28 de dicioembre) tiene su origen en la matanza perpetrada contra todos aquellos niños que tuvieran menos de dos años por el Rey Herodes, para asegurarse que Jesús de Nazaret , que se decía era el nuevo Rey de los Judíos, sería una de las víctimas; eliminando así la posible competencia. [Existe, por cierto, una gran película española bajo ese título, "Los Santos Inocentes" (1984) basada en la novela homónima de Miguel Delibes y con una impresionante elenco de actores, que nada tiene que ver con este día de bromas. ¿¡Quién no recuerda a Rabal y su "milana bonita!?"].
_ Se discute aún sobre el origen del April Fool's Day, o día de los tontos de abril, puesto que algunos asocian su origen con las festividades del equinoccio de primavera, mientras otros opinan que diferentes culturas, desde la Hindú hasta la Romana, celebraban en la antigüedad el nuevo año sobre esta fecha, hasta que en 1582 el Papa Gregorio XIII creara el nuevo calendario gregoriano (que usamos actualmente) convirtiendo el día de año nuevo en el 1 de enero. Ambas versiones son disputables. Parece que llegó a ser la festividad actual sobre el siglo XVIII en Inglaterra, de donde pasó a EE.UU.
Lo interesante de estas dos diferentes festividades basadas en la broma, el joke o prank, es que mientras la festividad católico-hispana ocurre fuera del calendario escolar, la festividad anglosajona ocurre a mitad de semestre, proporcionando muchas ideas para que los alumnos tengan su día de risas en las aulas. Hay que reconocer que algunas de ellas son ingeniosas. Por mi parte, he pasado el día tranquilo sin que los estudiantes me tuvieran nada preparado, pero aquí van dos de las bromas disponibles en Youtube realizadas en salones de clase:
Un blog sobre corrientes literarias, culturales, educativas, históricas, etc. Centrado especialmente en temas relacionados con el Cono Sur, la educación universitaria y la tecnología en el aula.