Acaban de descubrirse una serie de poemas que parecen pertenecer a Pablo Neruda. En tinta verde dedica estas recién descubiertas 14 páginas a Alicia Urrutia: “Para que navegues por mi poesía. Para mi querida Alicia. Isla Negra, 1969',' firma. Alicia Urrutia fue "sobrina de la última esposa del poeta, Matilde Urrutia, y según biógrafos como Jorge Edwards, Volodia Teitelboim e Inés María Cardone, su amante en los años finales." El coleccionista de libros (y abogado) que ha llegado a su posesión, deja a ElComercio algunos de los versos:
“Aquí en Isla Negra está la ola estrellada que trae tu recuerdo compañera del cielo. Aquí está el árbol del olvido, de él saqué un trozo de madera para grabar tu nombre''.
Esperemos el resto de poemas con ansiedad, siempre y cuando sean realmente suyos, pues la Fundación Pablo Neruda aún no se ha pronunciado al respecto de este descubrimiento.
Durante mi estancia en Buenos Aires tuve la oportunidad de asistir en la Biblioteca Nacional a un homenaje al poeta argentino Leónidas Lamborghini. Este acto estuvo a cargo de Horacio González y Ricardo Piglia, y fue preparado por motivo de los 50 años desde la aparición de El Solicitante Descolocado. Además de un video introductorio donde Lamborghini exponía sobre algunas cuestiones de su poesía y su época, Gonzáles y Piglia hicieron unos breves manifiestos sobre la obra del poeta. Finalmente, Lamborghini leyó tanto algunos poemas de su libro base del homenaje como otros poemas inéditos, muchos de los cuales provocaron algunas olas de risas (unas tímidas, otras laureadas) en el auditorio (La Sala Cortázar de la Biblioteca Nacional que, por cierto, se encontraba repleta en aquella tarde de lluvia).
Asistí al acto gracias a la información e invitación de mi colegas porteños Jerónimo Ledesma y Guadalupe Silva. Lo curioso del caso es que al ir a sentarme junto a Jerónimo, me encontré a mi lado a otro conocido: el profesor de Tulane University Idelber Avelar. Esto no sería de mayor importancia si no fuera porque tanto a unos como al otro los conocí por diferentes motivos, en diferentes lugares y en diferentes circunstancias por medio de mi antigua asesora de tesis y gran amiga Eva Lynn Jagoe. Parecía ser un juego del destino: Eva Lynn y yo cruzamos nuestros pasos por Buenos Aires sin llegar a encontrarnos, y sin embargo allá nos reunimos in absentia semanas más tarde gracias a un encuentro fortuito de estos tres personajes cuyo nexo de unión quedaba ausente pero a la vez tan presente y manifiesta, tanto en el ambiente como en la conversación derivada.
La semana pasada fuimos a visitar la Basílica de San Francisco de Buenos Aires. Ya desde 1583 Juan De Garay (el fundador de Buenos Aires en su segunda fundación) le otorgó a la orden franciscana la manzana donde se encuentra, siendo por lo tanto uno de los primeros edificios de la ciudad. En 1911 el arquitecto alemán Ernesto Sackman rehace su estructura ofreciendo la actual imagen de estilo barroco bávaro. Entre las figuras insertadas en la renovación se halla la imagen central de la fachada principal donde aparecen cuatro personajes: Jesucristo en el centro, el poeta florentino Dante Alighieri a la izquierda (desde el punto de vista del que visualiza el conjunto), y a la derecha posan el pintor Giotto y Cristóbal Colón. La selección no es fortuita: todos ellos estaban asociados a la orden franciscana, miembros de la tercera regla o regla seglar.
Pero Dante tiene un lugar selecto más important en la capital argentina. Obsesionado con conservar las cenizas de Dante, Luis Barolo -que llega a Buenos Aires en 1890- encarga al arquitecto Mario Palanti la construcción del Palacio Barolo, que se encuentra totalmente inspirado en la Divina Comedia. Barolo, al observar la realidad bélica europea de principios de siglo (con la Primera Guerra Mundial) pensó que Europa sería destruída, y quería rescatar de esa hecatombe los restos del poeta, que serían conservados en el centro del edificio (éstos, sin embargo, nunca llegaron a Buenos Aires, y se conservan en Rávena, Italia, donde murió).
El edificio se contruyó en solamente cuatro años, de 1919 a 1923, constando de 22 plantas y 100 metros de altura. 100 son los cantos de la obra, y 22 los versos que tiene cada canto de la Divina Comedia. Como la obra, el edificio se divide en tres partes: infierno, purgatorio y cielo. Desde su mirador o faro, uno puede contemplar las mejores vistas de Buenos Aires. ¿Un faro en el centro de la ciudad? Sí. Como símbolo de Dios. Y además, se construyó una copia algo más alta en Montevideo, con otro faro, con el objetivo de que ambos faros, desde uno y otro lado del Río de la Plata, dieran la bienvenida a los inmigrantes que llegaban a estas tierras. Por los malos cálculos de la curvatura de la tierra, este objetivo es imposible de cumplirse, pero si bien no logran comunicarse ambos faros por la distancia, sí que puede verse Colonia del Sacramento (en Uruguay) desde el mirador del faro.
Una visita obligada para el visitante. Gracias a Miqueas Thärigen, el magnífico guía que se dedica a mostrar el edificio dos veces por semana -ya que su bisabuelo fue el director del edificio en el pasado-, por la magnífica información que nos dio.
Hablando de la poetisa Clara Janés y sus premios, quiero anotar que la Universidad Popular de Cartagena mantiene abierto desde el pasado 23 de abril y hasta el 15 de octubre de 2008 la convocatoria para el XXIII Premio de Poesía Antonio Oliver Belmás.
Requisitos: Poemarios de entre 700 y 1.500 versos, en castellano Premio: 12.000 € (Euros) y publicación de la obra.
Y si quieres presentarte a más concursos de este tipo, solamente tienes que estar atento a la web de 1arte.com, en su sección de concursos de poesía. Las oportunidades son infinitas.
Y si no escribes poesía, inténtalo en otros concursos (desde literatura ilustrada hasta comics pasando por textos teatrales).
A Clara Janés(Barcelona, 1940) la conocí hace ya unos once años (en 1997) en un recital de poesía, cuando el inocente grupo Náufragos del que formé parte se reunía en tardes de lecturas poéticas, teterías árabes, y recitales públicos. Su voz era calmada, melancólica quizás, pero segura. Transmitía fuerza de mujer valiente, de un ser capaz de hablar contigo con una sola mirada, por medio de unos ojos limpios, honestos.
Tuve el honor de intercambiar palabras con ella en el Claustro de la Facultad de Derecho de Murcia, gracias a la mediación y presentación del poeta murciano Soren Peñalver(quien tuvo en aquel entonces también la amabilidad de presentar el único número que llegó a ver la luz de la revista literaria de Náufragos). Pude así, en mi juventud literaria, obtener el honor de conocer a una de las poetas más importantes de la literatura española contemporánea (en el mismo año que conocí también al poeta uruguayo Mario Benedetti).
De los días posteriores a aquella tarde y aquel encuentro siempre me quedará en el recuerdo la lectura incansable y repetida de El Diván del Ópalo de fuego (1996) que Janés acababa de publicar y que venía a presentar, y de cuya historia de amor udrí entre Layla y Machnun (la Luna y el Loco, según el significado de esos nombres en árabe) tanto Nieves -una vieja compañera de travesías- como yo quedamos enamorados. Machnún, en ese amor, se convierte en el poemario de Janés finalmente en poema, fusionando el sentimiento y la literatura en lo profundo del corazón, en el metafórico ópalo de fuego. La historia de Machnún y Layla (como las de Romeo y Julieta, Tristán e Isolda, Abelardo y Eloisa,...) es antigua; pero el sentimiento y la serenidad poética de Janés son únicos.
La obra de Janés ha sido pública y extensamente reconocida. Entre otros premios, en el año que tuve oportunidad de charlar con ella (1997) Clara Janés recibiría el Premio Nacional de Traducción al conjunto de su obra (un premio que al año siguiente, 1998, ganaría mi profesor de literatura y experto en la obra de Shakespeare Ángel Luis Pujante, por la magnífica traducción de The Tempest). Janés obtuvo también el año pasado (2007), diez años después, el X Premio Nacional de las Letras "Teresa de Ávila."
Pueden leer aquí dos breves poemas del maravilloso poemario mencionado, cuya lectura completa recomiendo fervorosamente:
Layla, al presentir su fin, ve ante sus ojos la primera mirada de Machnún
Me miró y se pobló de estrellas mi corazón, y sobre el fuego de la sangre se elevó el firmamento. En el punto más alto de la noche la luna sostenía el nadir de los destellos. Redondo era el orbe del amor y el sol, oculto, desvelaba su eterna incandescencia.
En sus últimos momentos reconoce Layla que el amor es Mihrab del más allá
Tu paraíso-corazón, granada inmóvil, ópalo encendido, a la puerta de los destellos me conduce. Un halo de armonía se desdobla en el umbral. Desde su levedad, el oro y los siete esplendores en remolino me acometen. Prende el fuego interior replegando las sombras. Y penetro como un ave en la blancura. [Imagen de "Ciudad de Mujeres" http://www.ciudaddemujeres.com/poemario/J/JanesClara.htm]
Siguiendo el hilo de mi anterior post sobre los peligros de la bibliomanía, debo confesar que si anhelo con mucha ansia mi llegada a Buenos Aires en pocos días es especialmente por la búsqueda y compra de una gran cantidad de libros (como ratón de biblioteca) en las decenas de librerías que pueblan la avenida Corrientes, en las ferias de fin de semana en zonas como la Plaza de Italia o algunos parques, y en librerías como El Ateneo.
De alguna forma, este viaje mío se parecerá al de aquellos escritores franceses y rioplatenses que se cruzaban a mediados del siglo XIX hacia uno y otro lado del Atlántico llevando consigo una cuantiosa cantidad de libros y de producción cultural de ambas partes del mundo. Mi maleta, como la del poeta porteño Esteban Echeverría en su viaje a París -pasando por Burdeos- en 1825, estará llena con algunos libros para amigos queridos de allá; regresará, puedo afirmar antes de mi partida, con muchos más, para esa colección emulada de la de Sir Thomas Phillips que pretendo construir.
Siguiendo igualmente con The Guardian, este periódico británico publicaba el 11 de enero de 2008 una lista con las mejores librerías del mundo. El Ateneo de Buenos Aires ocupaba, dignamente, un segundo lugar. Este colosal teatro convertido en librería es de obligado paso para todo visitante de la ciudad que quiere sentirse como un barón con palco propio (mientras la acción del espectáculo no tiene lugar en el escenario, sino entre las páginas de un libro sobre tus manos). Mayor obligación sienten por ende aquellos que, como Sir Thomas Phillips, les mueve una bibliolatría irremediable.
Incluyo acá la lista de las 10 librerías seleccionadas por Sean Dodson para The Guardian:
2) El Ateneoen Buenos Aires. Un teatro del centro de Buenos Aires, reconvertido. Los palcos se usan como pequeños habitáculos de lectura improvisada. (Nota personal: los trabajadores allá son tremendamente eficientes y serviciales. Uno puede tomarse un café mientras lee. Existe otro Ateneo en la comercial Calle Florida, pero el aquí seleccionado es el más famoso de la Calle Santa Fe).
5) Bordersen Glasgow. El edificio donde se ubica data de 1827 (nada que ver con los edificios de esta cadena originaria de Michigan que pueblan todos los rincones de este país).
10) Hatchardsen London. Según informa el autor de esta lista, aunque la librería de la Universidad de Cambridge es la más antigua de Gran Bretaña, ésta otra es la más aristocrática, habiendo estado en el mercado de libros desde 1797, y en posesión de diferentes distinciones que le otorgan el derecho de proveer de libros a Su Majestad la Reina. Disraeli, Wilde y Byron fueron parte de su exquisita clientela.
El amor platonizado nunca ha sido bueno. De esto viene a hablar un artículo de The Guardian en el que se expone la peligrosidad de la bibliofilia (el gusto o amor por los libros) si ésta llega a convertirse en bibliolatría (una ideolización de los libros y de sus posesión), y aún en más grado si llega al nivel de bibliomanía (obsesión por los libros).
El artículo señala el caso de Sir Thomas Phillipps, a quien el mundo lo llamaba bibliómano, pero que a sí mismo se consideraba clomo "vello-maniac" (pues su obsesión no solamente incluía libros sino también todo tipo de papel vitela y pergaminos). En el siglo XIX, Sir Thomas Phillipps instaló una serie de imprentas en su Torre de Broadway (en Broadway, Worcestershire) para que se tradujeran sus manuscritos en versiones más duraderas ante la corrupción que suponía el paso del tiempo. Tal era su obsesión que dejó facturas sin pagar llevando a la ruina al menos a un librero.
Poco a poco, los libros fueron ocupando todo el espacio de la casa, y sus esposas (tenía dos el caballero) y tres hijas, se dedicaban a abrir cajas de libros, seleccionar, ordenar, y ponerlos en las estanterías adecuadas. Esto produjo un descuido total hacia la casa -llena de papeles, manuscritos, libros apilados contra las paredes, en mesas, sillas e incluso camas. Tal fue así que sus hijas se casaron en la primera oportunidad para escapar de este martirio.
Sir Thomas, además, odiaba a la Iglesia Católica (además de a otro sin fin de elementos), por lo que denegaba a los católicos el paso a su colección que tan amablemente permitía a demás curiosos. En 1864 se mudó a una casa más grande en Cheltenham, cambio que le llevó todo el verano de ese año para mudar los libros y manuscritos. Su antigua casa, en Middle Hill, quedó a la suerte de los elementos de la naturaleza. Todo esto debido a que no quería que sus posesiones pasaran a manos de los Halliwells, cuyo hijo había contraído matrimonio con una de sus hijas en contra de la voluntad del bibliomaníaco inglés. Al morir en 1872, sin embargo, los Halliwells heredaron el terreno y las colecciones de Sir Thomas, que por diferentes sucesos terminaron dispersándose.
Se supone que la moraleja de la historia es que al perecer nosotros, perece la colección. ¿Pero hace este hecho menos válida la idea de poseer una gran cantidad de libros que mimar con el cariño que un padre adora un hijo? ¿Alguien realmente siente bibliofobia (miedo a los libros)? Las casas que más me han cautivado han sido aquellas que tienen un millón de libros dispersados por el suelo, apilados en escaleras. Yo, a pesar del peligro que entraña, quiero arriesgarme en ser un pequeño Sir Thomas Phillipps.
Mañana, 23 de abril, es el Día Internacional del Libro. Hoy, mientras tanto, nos sorprende la noticia de que en tal fecha saldrá a la venta una edición bilingüe en castellano y catalán del poema gauchesco por excelencia, El Martín Fierrode José Hernández. Éste fue publicado en Argentina en 1872, y tuvo tal éxito que Hernández decidió escribir una segunda parte publicada en 1879, La Vuelta de Martín Fierro (de ahí, ha llegado a conocerse la primera parte como "La ida").
Según nos dicen en La Voz, el poema ya fue traducido al catalán en 1936 (al tiempo que estalla la Guerra Civil española), por un catalán emigrado a Argentina, Enric Martí i Muntaner. Lo que esperemos que no confunda el público catalán a este payadorcon un payés, pues nada -o poco- tienen en común.
En cuanto al Día Internacional del Libro(23 de abril). En España es costumbre regalar un libro a los amigos o familiares. En Cataluña, a este día se le conoce como la Diada de Sant Jordi, y además del libro, regalan una rosa (un detalle lindo, realmente). Se suele decir que el 23 de abril de 1616 murieron los dos grandes genios de la literatura de la época: Cervantes y Shakespeare. Realmente debe tenerse en cuenta que a pesar de ser la misma fecha, no se trata del mismo día. Cervantes murió el 22 de abril (fue enterrado el 23) del calendario Gregoriano que seguimos usando y adoptado por los países católicos en 1582; Shakespeare murió el 23 de abril del calendario Juliano, que coincidiría con el 3 de mayo del Gregoriano. Es decir, que Shakespeare murió 11 días después de Cervantes, y ninguno el 23 de abril según el calendario actual.
Dicho esto, animo a todos a visitar la página que El País dedica este año al Día International del Libro, pues diferentes escritores ofrecen interesantes recomendaciones de lectura, así como para regalar en este día (mañana añadiré yo mis breves recomendaciones):
# Carlos Ruiz Zafón recomienda "cualquiera de Joyce Carol Oates." # Julia Navarro "La Carretera" de Cormack McCarthy y "La Ciencia y la Vida" de José Luis Sampedro y Valentín Fuster. # Antonio Gamoneda regalaría "Concierto barroco" de Alejo Carpentier. # Alberto Vázquez-Figueroa, "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez # Javier Reverte, "La Carretera" de Cormack McCarthy. # Ignacio Martínez de Pisón, cualquier novela de Anne Tyler. # Maruja Torres, "uno que tratase sobre Oriente Próximo." # Vicente Molina Foix, "Los penúltimos" de Javier Montes. # Juan José Millas se atreve con "Madame Bovary" de Gustave Flaubert. # Adolfo García Ortega, "2666" de Roberto Bolaño. # Lucía Etxebarría, cualquiera de David Lodge o Margaret Atwood. # Montero González, "Críticas acompasadas" de Clandestino Menéndez. # Jordi Sierra i Fabra, cualquiera de Jordi Sierra i Fabra (es decir, se regalaría a sí mismo; acto, por otro lado, muy generoso ese de regalarse a uno mismo). # Isabel Pérez Montalbán, "Poemas humanos" de César Vallejo. # Vicente Luis Mora, "Fiebre de Guerra" de J. G. Ballard. # Fernando Lalana, quizá una novela de Francisco González Ledesma. # José Ramón Ayllón, "Autorretrato con radiador" de Christian Bobin. # Luis Alberto de Cuenca, una novela de Javier Pérez, "La espina de la amapola." # Julián Rodríguez, "El maestro" de Regalpetra o "Biografía de Leonardo Sciascia" de Matteo Collura. # Quim Monzó, "Bestiarium gastronomicae" de Gyula Madarasz, Andoni Luis Aduriz y José Belmonte. # Rafael Chirbes, un libro como "El negro del Narcissus" de Conrad; "Las doce sillas" de Illie y Petrov, o "Tirant lo Blanc," de Joanot Martorell. "¿o por qué no Los papeles del Club Pickwik, Tom Jones, El barón rampante y Tristram Shandy?"
El Simposio tendrá lugar los días 17 (en UCLA) y 18 (en USC) de abril de 2008. Para una lista de ponencias puede acceder aquí. Entre los participantes estarán Daniel Link, Alejandra Laera, Dianna Niebylski, Jens Andermann, y Martín Kohan. Un plantel de lujo que voy a perderme. Copio acá la imagen del simposio tomada del blog de Daniel Link.
"El punto y coma está en peligro de extinción" y parece ser así tanto en español como en francés. Son cada vez menos las veces que se utiliza dicho elemento ortográfico; y muchos ni siquiera saben cuando usarlo.
En un artículo de Soitu.es donde advierten del peligro de desaparición del punto y coma, nos recuerdan que La Real Academia de la Lengua define el punto y coma como "una pausa superior a la marcada por la coma e inferior a la señalada por el punto". La máxima autoridad lingüística contempla tres casos de aplicación:
Para separar elementos de una enumeración cuando se trata de expresiones complejas que incluyen comas.
Para separar proposiciones yuxtapuestas, especialmente cuando en estas se ha empleado la coma.
Delante de conjunciones o locuciones conjuntivas como pero, mas, aunque, sin embargo, por tanto, por consiguiente, en fin, etc. cuando los periodos tienen cierta longitud y encabezan la proposición a la que afectan.
Sin embargo, no son pocos los profesores de lengua/español que se rompen los sesos intentando explicar los usos de este sujeto. Miguel A. Román, quien lleva a cabo unas pulcras, excelentes e interesantísimas discusiones sobre el lenguaje en su Román Paladino* dentro de Libro de Notas, aventuraba en el 2006 que pese a ese peligro, la nueva era tecnológica le está dando una nueva vida al punto y coma; solo que faltaría que se traspasara también "al lenguaje humano."
Pues ¡démosle vida al punto y coma! Yo he salvado a dos de ellos, y uno más en la nota que sigue; por mí que no muera. Y ya van cuatro.
__________________ * La sección que dirige Román, como se habrán fijado, juega en su título con el apellido del autor y con una expresión que usara Gonzalo de Berceo en la primera estrofa de sus Milagros de Nuestra Señora (c. 1340), obra compuestaen el bello estilo del mester de clerecía, y que reza así:
quiero fer una prosa en román paladino, en cual suele el pueblo fablar con su vezino, ca non so tan letrado por fer otro latino, bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino.
La expresión "román paladino" significa "lenguaje claro," al que Berceo -con falsa modestia y ávido interés- alude ante el lector/oyente de los Milagros (que solía estar de camino hacia Santiago) desentendiéndose del culto y letrado idioma "latino." Román significa, por tanto, "Romance";Paladino, que procede del latín "palatinus" (del palacio), significaba en la época medieval "Claro." El Diccionario de Autoridades de la RAE, de 1737, ya lo define con su significado actual: "público, claro y patente."
La Cadena Ser invita a todos los oyentes a participar en "Relatos en cadena," un concurso de cuentos algo particular, en el que se selecciona a un ganador semanal. El premio: 6.000 Euros para el ganador de la temporada.
Curiosidades del concurso: el cuento no puede superar las 100 palabras y debe comenzar con la frase final del cuento ganador de la semana anterior; los tres finalistas darán su voto individual durante el trascurso del programa a uno de sus competidores. Quien obtenga dos votos, gana (en caso de empate, el voto del presentador Carlos Francino decide el desempate). Cada mini-escritor o mini-cuentista puede enviar tantos cuentos como quiera.
La frase inicial de esta semana debe ser "¡Niño, tira pa' Linares!," pues así acababa el cuento ganador de la semana pasada, que reproduzco a continuación. ¡Rápido, el plazo es hasta el 4 de abril!
Microrrelato ganador del 25/03, semana 24 Autor: Felipe Antonio Borrella Vaquero
Abrumado por tanta responsabilidad, el animal había huido. Parecía intuir que el destino ponía en su mano la posibilidad de pasar a la historia. Y parecía renunciar. El mayoral comenzaba a impacientarse. Sus hombres estaban quedando en ridículo delante de aquel empresario, que ya no disimulaba sus risas ante la incapacidad demostrada para encerrar al astado. Mientras, otro toro se había ido acercando mansamente, introduciéndose en los corrales. Al percatarse, el empresario preguntó: —Y ese, ¿cómo se llama? —¿Ese...? Islero. Pero no es toro para tan importante plaza. —Me vale. No tengo todo el día. Y, rápidamente, se introdujo en el coche diciendo: —¡Niño, tira pa' Linares!
Microrrelato ganador del 17/03, semana 23 Autor: Isabel González González
Cleo la levantó y allí la esperaba el alacrán. Era inútil desafiar al destino. Se sentó en la piedra y expuso sus tobillos al aguijonazo. Sin aspavientos. De todas formas, ella ya era una anciana. Había sobrevivido a dos guerras y a siete partos. No todos sus hijos crecieron. Aquel hombre nunca supo de su amor. Tantas veces se transformaba la semilla en fruto, tantas veces la tierra devoraba inocentes que ya nada la sorprendía. Estaba cansada. Quería que los huesos no dolieran. Olvidar. Reunirse con los suyos. Por última vez aspiró el olor a espliego. Pero la picadura no llegó. Abrumado por tanta responsabilidad, el animal había huido.
Microrrelato ganador del 11/03, semana 22
Autor: Mª Luisa Masip Fernández de Liencres
No hasta que por fin me haya mordido, decía Cleo, sujetando fuertemente aquella culebrilla que habíamos encontrado en el río. Era una calurosa tarde de verano y nos encontrábamos sentadas al borde del agua. En el colegio nos habían explicado la historia de Cleopatra, reina de Egipto y nos había impresionado mucho enterarnos de que se había suicidado haciéndose morder por una cobra. Las dos sabíamos que las culebras de río son inofensivas, pero a mí me daba un poco de grima. La serpiente se le escurrió de entre los dedos y buscó cobijo bajo una piedra. Cleo la levantó y allí la esperaba el alacrán.
Y así se suceden los minicuentos, con el final del ganador decidiento el principio del siguiente...
Hoy me salto las tendencias del claustro literario del Cono Sur que prima en este pequeño espacio de vez en cuando para hacer una recomendación de una revista literaria publicada en Murcia, y que ha dado el salto al ciberespacio con un recién estrenado blog. Héctor Castilla, el editor, me envía la dirección de este nuevo pero interesante rinconcito donde poder leer tal revista. Se trata de Revista Hache, y está a cargo tanto de Héctor en la edición/dirección, como de Cristina Morano en el apartado del diseño de la revista. Espero que la disfruten.
"lo que hacemos en nuestra vida privada es cosa nuestra" dijeron las Seis Enfermeras Locas del Pickapoon Hospital de Carolina mientras movían sus pechos con una dulzura tan parecida a Dios
¿y si Dios fuera una mujer? alguno dijo ¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno ¿y si Dios moviera los pechos dulcemente? dijo ¿y si Dios fuera una mujer?
corrían rumores acerca de las Seis las habían visto salir de hospedajes sospechosos con una mirada triste en la boca las habían visto en una cama del Bat Hotel las habían visto fornicando con sastres zapateros carniceros de toda Pickapoon
¿y acaso Dios no sale de los hospedajes con una mirada triste en la boca? alguno dijo ¿y si Dios fuera una mujer? ¡tetas de Dios! ¡blancos muslos de Dios! ¡lechosos! dijo ¡leche de Dios! gritaba por los techos de toda la ciudad así que lo quemaron
hicieron una hoguera alta al pie de la colina del Este y también quemaron a las Seis Enfemeras Locas de Pickapoon todas eran rubias y cada día habían visto a la muerte trabajar eso es todo así acaban con los temblores mortales e inmortales en Carolina y otros sitios de Dios
¿y si Dios fuera una mujer? ¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno.
Tomás Eloy Martínez, escritor y periodista argentino, a la vez que profesor (y anteriormente director) en el Programa de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey), ha publicado en La Nación una interesante entrevista realizada en octubre de 2007 a nueve jóvenes escritores argentinos:
Florencia Abbate,
Mariana Enríquez,
Samantha Schweblin,
Juan Terranova,
Federico Falco,
Washington Cucurto,
Pablo Toledo,
Diego Grillo Trubba y
Gisela Antonuccio.
Se abre la entrevista con el tema de la antología. Curiosamente, Terranova la define como elemento que permitió el conocimiento entre unos y otros, es decir, de acercamiento entre los escritores; pero que, en cuanto a la recepción se refiere por parte de los lectores, éstas son vistas, según Schweblin como "catálogo-museo," de manera decepcionante:
En estas antologías hay una promesa muy "moderna", en el peor de los sentidos: la idea de estar leyendo un catálogo-resumen, una manera rápida de sentir que se está al tanto. De todos modos, abren un espacio nuevo para las obras que se vienen. Se venden más antologías que libros de cuentos y llegan a lectores a los que quizá no llegaríamos de otro modo.
Pero, ¿acaso no fue La lira argentina (la primera obra de carácter antológico en lo que hoy es Argentina publicada en París en 1824), un catálogo-museo de la producción de la época? ¿no son todas las antologías un museo literario? Schweblin ve en ellas una limitación lógica, pues una antología no es más que una aglomeración de textos sacados de contexto, y el lector, lejos de estar al tanto de la producción de un autor, está al tanto de la selección de un antólogo. Como mencioné en el post anterior, no hay mejor descripción de estas obras que la que hace Benedetti. Cucurto y Enríquez, en este sentido, advierten de la posibilidad (quizás negativa) que tiene la antología de crear apariencias de homogeneidad, de pertenencia a un grupo. De hecho, ese es el poder de la antología, que todo lo que agrupa lo termina por definir dentro de un mismo espacio simbólico y cultural cuyo argumento lineal apenas se sostiene en muchas ocasiones por la pretendida explicación de un prólogo mal pensado y en el que, en muchos casos, se termina pidiendo perdón por el acto "cometido."
Es interesante observar cómo, partiendo de la antología, la entrevista se torna en una discusión sobre elblog como método de publicación escritural y literaria. De los nueve jóvenes autores, apenas tres tienen blogs (Terranova, Toledo, y Trubba, que se lleva la palma con ¡6 blogs!). Hay un momento interesante en que Terranova y Enríquez hablan de la necesidad de constancia y la necesidad de decir algo para poder tener un blog:
J. T.: -Podés escribir una novela como si estuvieses en el siglo XIX, pero no es lo mismo. Internet es parte del paisaje que me toca como escritor. No está en ningún lado, es pura energía. Hegel decía que algunos hombres no quieren ser contemporáneos de sí mismos. Es una opción, pero ¿por qué nos conocemos todos? Por Internet. Yo soy adicto a Internet. M. E.: -También tiene que ver con la verborrea de cada quien. Vos siempre tenés algo para decir, Terranova. J. T.: -Vivo en una economía del gasto simbólico. M. E.: -Yo no podría tener un blog porque no siempre tengo algo para decir y el blog requiere de periodicidad y constancia. Si pasa una semana sin que postees algo, nadie te visita más.
Por mi parte, si bien es cierto que hay muchos escritores con blogs, son pocos aún los profesores de literatura con uno de ellos. ¿Quizás no tenemos constancia, o nada que decir?
Para quien le interese la entrevista, donde se habla de todo esto y mucho más, sugiero su lectura completa. Se titula Nueve voces jóvenes: la generación del siglo XXI, "La Argentina y los escritores que vienen" (La Nación, 8 de marzo de 2008).
Eduardo Llanos Melussa (1956-) es un poeta chileno, pero también es psicólogo. Fíjense que uso una conjunción coordinante adversativa (pero), que no la coordinante copulativa (y). Me parece que ser psicólogo y poeta es querer estar cuerdo en la locura. Pues ¿qué razón existe en un poema? ¿qué explicación, sino solo aire, humo, y soledad? Pero Llanos no es un loco poeta, e intenta darle coherencia a su ser poético, saber quién es en ese doble mundo en que se vive cuando se escribe la vida:
Si ser poeta significa poner cara de ensueño, perpetrar recitales a vista y paciencia del público indefenso, infligirle poemas al crepúsculo y a los ojos de una amiga de quien deseamos no precisamente sus ojos; sí ser poeta significa allegarse a mecenas de conducta sexual dudosa, tomar té con galletas junto a señoras relativamente deseables todavía y pontificar ante ellas sobre el amor y la paz sin sentir ni el amor ni la paz en la caverna del pecho; si ser poeta significa arrojarse una misión superior, mendigar elogios a críticos que en el fondo se aborrece, coludirse con los jurados en cada concurso, suplicar la inclusión en revistas y antologías del momento, entonces, entonces, no quisiera ser poeta.
Pero si ser poeta significa sudar y defecar como todos los mortales, contradecirse y remorderse, debatirse entre el cielo y la tierra, escuchar no tanto a los demás poetas como a los transeúntes anónimos, no tanto a los lingüistas cuanto a los analfabetos de precioso corazón; si ser poeta obliga a enterarse de que un Juan violó a su madre y a su propio hijo y que luego lloró terriblemente sobre el Evangelio de San Juan, su remoto tocayo, entonces, bueno, podría ser poeta y agregar algún suspiro a esta neblina. ["Aclaración preliminar"; Contradiccionario 1983, p. 4]
Es la constancia del "pero" poético del Cono Sur, que el chileno Llanos se autoinflige (como para él se infligen los poemas), mientras que el uruguayo Benedetti lo infligen en el "otro," en el ser fuera de su ser, en ese maravilloso "No te salves":
NO TE SALVES No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca.
No te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer lo párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo.
Pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el jubilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo ["No te salves"; Inventario 1963, p. 35]
El poeta, definitivamente, salva, salva de esa realidad. Pero no se salva a sí mismo, porque para salvar a los demás, uno debe sacrificarse. Para salvar al resto, uno debe mirar más allá de la esfera simple de la cotidianidad. Por algo es que Llanos rechaza ser carne de antología como muestra de su labor poética; no en vano, Benedetti las llegó a llamar "antilogías" («El Olimpo de las antologías», Revista de crítica literaria latinoamericana 25 (1987): 133-138), esos seres mastodónticos que van en contra de toda cordura, en contra de la sensatez de la literatura.
¿Y si el poeta se salva? ¿Y si toma té con galletas junto a señoras relativamente deseables? ¿Y si el poeta, por una vez, se quedara inmóvil, y se llenara de calma? ¿Dejaríamos acaso que el poeta quisiera en un torbellino de amansamiento estelar? ¿Que la falacia de la musicalidad entonada a ritmo de golpes secos sucumbiera por una vez ante las lágrimas de aquel que jamás le escucha? ¿Qué sería del poeta sin que su poesía se oyera? El poeta, para ser poeta, debe dejar de ser-se, porque el poeta, sin ser poeta, ya lo es todo solamente con serlo.
Muchas veces, en los cursos de literatura, se ofrece un contexto histórico necesario para la comprensión de los códigos no solamente lingüísticos sino también sociales. En la mayoría de los casos, he relatado anécdotas, contado historias, presentado transparencias, mapas, imágenes, videos, y todo tipo de recurso visual. Incluso en mis clases los estudiantes están encargados de presentar diferentes temas con apoyo visual. Siempre como ayuda para que los estudiantes conozcan un poquito más el momento en que surge el texto que estamos estudiando (cabe ahora una extensa discusión sobre si esto es necesario o no para la comprensión del texto por su parte).
Por ejemplo, cuando estudiamos las comedias del Siglo de Oro, los alumnos necesitan conceptualizar cómo se representaban dichas obras; cuando se lee el diario de viaje de Colón, las cartas relatorias de Cortés, necesitan saber donde estaban llegando estos personajes; cuando se lee el Cantar de Mío Cid, es necesaria una base sobre el contexto de la Reconquista...
El otro día encontré, paseando por Youtube, unos videos que pueden servir perfectamente como apoyo a las lecturas en su contexto histórico, y que han sido alojados desde la maravillosa página www.artehistoria.com. Aquí por ejemplo van dos videos: De la Reconquista y de los Corrales de Comedias del Siglo de Oro (cada sección de la página ArteHistoria tiene un listado completo de videos, ya que no todos están en Youtube)
Jorge Luis Borges publicó en 1966, junto con María Esther Vázquez, un volumen titulado "Literaturas germánicas medievales." A mitad de la década de 1950, expulsado Perón del poder por la revolución militar, y en un momento en que la Facultad de Filosofía y Letras se abre a aquellos profesores que el peronismo había dejado a un lado, se le había ofrecido la Cátedra de Literatura Alemana, convirtiéndose después en el Director del Instituto de Literatura Alemana de esa misma facultad.
Genio de laberintos, bibliotecas, utopías y geografías fantásticas, Borges se enmarca dentro de sí mismo no en un mundo, sino en unos mundos, sus mundos (los mundos). Fue por ello amante de la mitología escandinava, de donde proviene el árbol del Yggdrasil, contenedor, como los laberitos del Aleph borgiano, de todos los mundos dentro de sí. Pero si el Aleph pretende una metafísica por la cual llegar al entendimiento del Universo entero (y a la realización humana de su imposibilidad), los Eddas escandinavos se refieren mediante el Yggdrasil a todos esos mundos que, en constante movimiento, pueden englobar la existencia paralela y casuística (o será tal vez causística) de una multitud de enseres.
Viene esto a colación porque la mitología del árbol del Yggdrassilno solamente me impactó en la época de estudios universitarios, y me ha estado fascinando por más de una década ya; sino porque su fascinación se origina en uno de los cursos más memorables que tuve en mi carrera universitaria: sobre las culturas germánicas y anglosajonas (por la Prof. L. Cerezo). Tres características básicas de aquel curso: 1. preparación, 2. organización, y 3. pasión. Tres resultados en los estudiantes: 1. entusiasmo (participativo), 2. estudio (exhaustivo), y 3. recuerdo (a través de los años). Esas son las claves de todos los cursos que, tras varios años, se recuerdan como si hubieran pasado ayer. A pesar de que la asistencia a clases universitarias en España no era obligatoria, recuerdo ese aula llena; el estudio que realicé sobre dos de los primeros poetas anglosajones Caedmon y Cynewulf fue el primer trabajo investigador exhaustivo de mi carrera; y a día de hoy aún recuerdo ese curso como si hubiera sido una charla de ayer (con la profesora de pie junto al proyector y su libreta de cuarto llena de apuntes con miles de historias que contar entre vikingos y pobladores de las tierras altas).
El Yggdrasil cautiva. Es un gran fresno que contiene, y envuelve, los nueve mundos existentes. No solamente es contenedor de universos, sino que está contenido en sí mismo, puesto que se trata del mejor y del árbol más grande de ese Universo. Parte y todo a la vez.
El Yggdrassil es algo así como el Google mitológico, y es que no fue Al Gore quien inventó el internet (afirmación que forma ya parte de la mitología de esta cultura hendida -y hundida- en la verbigracia de seres patológicamente aberrantes), sino que fue inventada por Borges y su visión de los tiempos infinitos, de los espacios vacíos. Y es que va a resultar que, a pesar de su visión anticuada, de su obsesión por el libro antiguo, y las bibliotecas arruinadas, Borges se adelantó a nuestro tiempo por medio de mitos errabundos. Es, como alguien ha dado en llamarlo, el "Borges 2.0," donde se desarraigan una infinidad de mundos paralelos creados por infinitud de pequeñas bibliotecas (un desorden informativo caótico que la futura Web 3.0 se propone ordenar).
Pero ya Borges pretendía crear orden de toda esta (tomando el concepto de Hugo Achugar) "biblioteca en ruinas" y de su caos emergente. Este orden se presenta en el Yggdrasil por medio de ciclos en que los nueve mundos se construyen y relacionan unos sobre otros, gracias a la mirada protectora del águila desde las altas esferas del árbol, mientras una serpiente se come sus raíces; entre medias, una ardilla es la portadora de los mensajes. Y el día que las raíces sean devoradas completamente, solo quedará tiempo para una batalla épica, para la llegada de Ragnarok, Doomsday, el Apocalipsis (el día en que los gigantes y los dioses lleven a cabo su última lucha) . Ese día será el día que Midgard, la Tierra Media donde viven los humanos, sea destruido, y un nuevo mundo renazca. Un círculo interminable, infinito, como las ruinas de Borges.
Y sí, aquellos a los que lo de "La Tierra Media" os haya recordado a The Lord of the Rings estábais en lo cierto, porque al igual que Borges también Tolkien fue un apasionado de la mitología nórdica, otro creador de mundos, otro eslabón en el círculo infinito de la literatura universal, de la gran épica de nuestra existencia.
________________________________________ (Nota actualizada: Además del volumen comentado, Borges hace breves menciones, en "El libro de los seres imaginarios," al Yggdrasil. Se trata de las secciones en que describe a las Nornas (o "Parcas" escandinavas) y del "Simurg" (el "pájaro inmortal que anida en las ramas del Árbol de la Ciencia").
"Carne levare," quitar la carne. El DRAE especifica
Del it. carnevale, haplología del ant. carnelevare, de carne, carne, y levare, quitar, y este calco del gr. ἀπόκρεως
En la antigua Grecia Apocreos("decir adiós a la carne") se refería a un ritual, que comenzaba el lunes de la septuagésima semana, y finalizaba el domingo siguiente, siendo éste el último día en que se podía comer carne. Se trataba de una fiesta en honor al Dios Dionisio, el dios del Vino y los Festejos que los romanos bautizaron como Baco (de donde se infiere el término Bacanal). Se supone así que el origen de nuestro carnaval está en una variedad de fiestas paganas (desde las Bacanales, Lupercales o Saturnales romanas, hasta incluso ciertas fiestas egipcias).
Dejando de lado los incógnitos orígenes de estas fiestas, en tiempos modernos deben resaltarse algunos lugares donde el colorido carnivalesco (y bacanal) inunda las calles (Venecia, Río de Janeiro, Las Palmas de Gran Canaria, Santo Domingo, y Nueva Orleans, entre otros).Las actuales celebraciones tienen su inicio, de hecho, como fiesta relacionada al cristianismo: el Carnaval se refiere a los días anteriores al Miércoles de Ceniza (día que marca el origen de la Cuaresma, los 40 días de preparación litúrgica para el tiempo pascual). En algunos lugares del mundo estos carnavales duran semanas, y en otros incluso meses.
En Argentina, la dictadura prohibió las celebraciones carnavalescas en junio 1976, con lo que pretendía demostrar que el país dejaba -en términos decimonónicos que popularizara Domingo F. Sarmiento en su Facundo- el aspecto celebrativo de la barbarie y entraba de lleno en la civilización, la modernidad y el orden.
Otro escritor decimonónico, el romántico español Ramón de Mesonero Romanos, se despreocupaba de cualquier imagen de barbarie que pudiera causar su retrato del Carnaval capitalino. En una de sus escenas matritenses ("El Martes de Carnaval y el Miércoles de Ceniza") describía una escena curiosa del jolgorio vivido en el Carnaval madrileño de marzo de 1839. Esperpento es no pensar que todavía en aquellos momentos se lidiaban los últimos coletazos de la primera guerra carlista (que finalizaría gracias al conocido "Abrazo de Vergara" de agosto de ese año), y que pudiera considerarse por tanto más barbarie un carnaval. Aquí describe Romanos:
"Todo es, en fin, placer y movimiento, y risa y algazara, y cuadros halagüeños, sin pasado y sin porvenir; la capital entera resuena con las músicas armoniosas: por
las anchas ventanas se desprenden torrentes de luz, y el confuso sonido de la conversación y de la danza; mil carruajes precipitados surcan en todos sentidos las calles, para conducir a los respectivos saraos a los alegres bailadores; la plateada luna refleja sus luces en los mantos recamados de oro, en las trenzas entretejidas